Revista Interna Universidad Europea

UE
17 octubre 2018

En Persona 02.11.2017

Metaciudades Computacionales, hacia un nuevo urbanismo para el siglo XXI

Proponemos la nueva teoría de metaurbanismo, que aúna y sirve para proyectar los fenómenos que configuran la Metaciudad globalizada del S. XXI, esto es, el concepto que engloba las gigantescas urbes de escala planetaria, como, por ejemplo, Shanghai, Lagos, New York, Mexico DF.

En ellas, entra en juego una acumulación cada vez más ingente de factores relacionados con los nuevos medios de comunicación y con los flujos informativos, que transforman la conciencia tradicional del ciudadano (que tiene su origen en la ciudad clásica griega aristotélica, donde el hombre se relacionaba a través del medio físico, es decir, en plazas y calles) en la conciencia de otro nuevo ciudadano que podemos llamar hipercontemporáneo: hablamos de un metaciudadano que hoy se relaciona a través de los medios interpuestos avanzados de comunicación, conectados a través de las hiper-redes globales de comunicación que se extienden por todo el planeta, conectando las megaciudades de hoy.
Para ello son necesarias nuevas palabras unidas a conceptos que para definir la hipercompleja situación de hoy. Esto es posible gracias a que la supertecnología actual permite – y permitirá- desarrollar los sueños nacidos de la imaginación de los arquitectos y de los urbanistas. Estamos hablando de una nueva metaciudad difusa planetaria que, de esta manera, transforma sus espacios y los sistemas para proyectarlas: nuevos sistemas que son capaces de optimizar los recursos de la naturaleza y de la energía, dentro de lo que denominamos supersostenilidad: una sostenibilidad concebida a escala planetaria.

Todo ello surge debido a la certeza, ya demostrada, de que los postulados del desfallecido urbanismo del siglo XX no contienen las herramientas para poder proyectar las nuevas megaciudades demandadas por la sociedad avanzada de hoy. Deja de ser válido el concepto de proyecto y de urbanismo clásicos, cerrados en sí mismos, sin grados de libertad, que piden ser sustituidos por nuevos sistemas proyectivos abiertos: por un nuevo metaurbanismo.
Estas nuevas metaciudades autogeneran su tejido urbano en constante y acelerada transformación. Es lo que podemos también denominar ciudades- cyborg: megaciudades planetarias: hibridadas, mitad humanas y mitad máquinas, permanentemente cambiantes y readaptables, que se generan en paralelo, desde la construcción de sus edificios avanzados, novedosos sistemas constructivos a escala urbana e hiperterritorial. Asimismo,  identifican nuevas oportunidades: crecen y menguan, nos fascinan y nos repelen, encogen y dilatan, avanzan y retroceden, aceleran y desaceleran, son transformables y readaptables.


Estas ciudades tienen ciclos vitales, igual que los seres vivos. Están conformadas por no lugares en vez por lugares, debido a que el lugar físico está desapareciendo, pero no así el lugar ontológico, que es consustancial al ser humano y, por tanto, siempre nos acompañará: por ejemplo, cuando atravesamos el planeta en vuelos y conexiones cada vez más rápidas. Seguimos siendo ciudadanos permanentemente conectados con nuestros seres queridos y con nuestros trabajos, aunque las distancias sean cada vez mayores.
Estos nuevos espacios de nuestras metaciudades contemporáneas se comunican entre sí a través de los flujos informativos, y así, se reproducen cada vez a mayor velocidad, de manera que dulcemente nos absorben, sin que seamos conscientes de ello. De este modo, las enriquecen y, en paralelo, hacen que se retroalimenten y crezcan a mayor velocidad. Estas nuevas megaciudades crecen ya por sí solas, independientes de la mano del ser humano: con el superurbanismo, en lugar de proyectarlas, les señalamos el camino de su desarrollo futuro.

En ellas, sus lugares físicos, así, van sustituyéndose poco a poco -con una aceleración exponencial- por los nuevos espacios inter-media, conformados por los mares superpuestos de los nuevos media interpuestos generados en estas mismas metaciudades planetarias de hoy: son los superlugares. En ellas ocurre, en su intensamente dulce devenir, lo expresado por el filósofo Deleuze: no hay nada más turbador que los movimientos incesantes de lo que parece inmóvil.

Para proyectar estas nuevas metaciudades -cuyo crecimiento es exponencial en el tiempo y en el espacio- trabajamos con el superurbanismo o metaurbanismo, proyectando sus nuevos espacios mediante un nuevo Sistema Proyectivo Abierto Fluidificado que, con avanzados programas informáticos y computacionales, es capaz de prevenir y de reproducir el futuro crecimiento de estas ciudades, con modelos vivos, que se adapten de manera inmediata a los vertiginosos cambios de planificación demandados por los mercados, logrando así un sistema que denominamos metasostenible, capaz de prever y de optimizar los recursos que autogenerarán estas mismas superciudades.

Este Sistema Proyectivo Abierto lo utilizamos para del desarrollo del Master Plan de la ciudad de Saemangeum (2008, Korea del Sur), donde proyectamos una nueva superciudad turística que hibrida naturaleza y construcción de manera integrada, generada sobre una red fluida de espacios, cuyas dimensiones alcanzan 35 Km de longitud y 30 Km de ancho, capaz de albergar 15 millones de habitantes en diez años. El futuro ya está aquí.








comillas

Este es un artículo de opinión sobre Metaciudades Computacionales

José Luis Esteban Penelas
José Luis Esteban Penelas
Catedrático de Proyectos Arquitectónicos de la Universidad Europea de Madrid

LABORATORIO DE INVESTIGACIÓN DE PROYECTOS Y CIUDADES : AIR LAB CITIES (ARCHITECTURAL INTERNATIONAL LABORATORY OF CITIES)  DE LA UNIVERSIDAD EUROPEA